Un Milagro Viviente
Lunes, 25 Agosto 
Antonia Martínez Jimenez de 27 años, una de las azafatas del vuelo JK 5022 de Spanair, se trasladó al asiento 1E de la primera fina del avión, desde la parte atrás en que había tomado asiento anteriormente como de costumbre. Su decisión en el último momento anterior al siniestro aéreo le salvó afortunadamente. Junto con los otros 17 sobrevivientes, sentados en los asientos cerca de Antonia, fue lanzado desde el avión ya paratido hacia fuera, lo que les ayudó a protegerse de las rugientes llamas en la parte trasera del avión accidentado que devoraron la vida de 154 víctimas.
Lo más afortunado consiste en que los sobrevivientes cayeron en un río. El agua les ayudaba evitar morir atropellados y protegerse de la extremadamente alta temperatura de la explosión del avión siniestrado.
